domingo, 30 de agosto de 2020

RESPETO Y HONESTIDAD

RESPETO Y HONESTIDAD 


"Cuenta una fábula muy antigua de la China que un buen día, el príncipe de un reino invitó a todas las doncellas a que fueran a su palacio para elegir entre todas ellas a su futura esposa. El príncipe aclaró que para elegir a la afortunada, tendrían que cumplir cada una de ellas un desafío.

María, una doncella muy pobre, supo de la invitación y le dijo a su madre que iría al palacio. La madre al conocer las intenciones de su hija, intentó persuadirla para que no fuera por miedo a que sufriera, le dijo una y mil veces: “Pero María, irán todas las doncellas del reino, con sus joyas y sus vestidos, ¡tan bellas son! No tendrías ni una mínima oportunidad con el príncipe y se te rompería el corazón”. Sin embargo, María insistía en que iría, era su única posibilidad para al menos estar a unos metros del príncipe al que amaba.

El día de la reunión en el palacio, el príncipe dio a cada doncella una semilla. Les pidió a todas que sembraran su semilla en una maceta y cultivaran las flores que escondían en su interior; al cabo de unos meses, en una nueva reunión, quien tuviera la flor más bella sería su esposa.

María al llegar a su casa, depositó con ilusión su semilla en la maceta más grande que encontró. Todos los días cuidó, regó y dejó al sol la maceta esperando que naciera la flor pero no aparecía siquiera una hojita. Pasaron las semanas, los meses y llegó el gran día, María muy triste miró su maceta y seguía vacía. La madre hizo lo imposible para evitar su partida hacia el palacio sin lograrlo.

Al llegar al salón de fiestas, vio a todas las doncellas más bellas con sus mejores vestidos y joyas, exhibiendo cada una de ellas, las flores más hermosas y jamás vistas. María se ubicó en el lugar asignado con su maceta vacía. El príncipe admiró cada una de las flores y cuando vio la maceta de María anunció con alegría: “ella será mi esposa”. Tremendo revuelo se armó en el salón, nadie entendía cómo el príncipe podía elegirla a ella, y ante la sorpresa de todos, el príncipe explicó: “las semillas que les di hace meses atrás eran todas estériles. De ninguna podía crecer siquiera una pequeña flor, sin embargo, en esta maceta vacía, creció la más bella flor, la flor de la honestidad”.







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JULIO CORTAZAR